lunes, 19 de mayo de 2008

¿Qué es la biología?

La palabra biología aparece escrita por vez primera en 1766, en un texto de Hanov titulado “Philosophiae naturalis sive physicae dogmaticae: Geologia, biologia, phytologia generalis et dendrologiam vel terrae, rerum viventium et vegetantium in genere atque arborum scientiam” y publicado en Halle (Alemania). Treinta y seis años después, en 1802 y casi simultáneamente, la palabra aparece de nuevo en dos textos relevantes que son “Hydrogéologie” de Lamarck, publicado en Paris y, en el libro de Treviranus titulado “Biologie oder Philosophie der lebenden Natur für Naturforscher und Aertze“, publicado en Göttingen. Si estamos hablando de una disciplina científica, no parece desatinado decir que, si no hay palabra que la designe, será porque tal disciplina no existe. Si no hay palabra biología, no hay ciencia de la biología, pero tampoco es suficiente con la palabra. La palabra tiene que servir para designar a un conjunto de conocimientos y métodos que definen una manera de entender la vida, de interpretarla. Y aquí encontramos el origen de la dificultad arriba anunciada. ¿Cuándo empieza la biología?. Depende, veamos.
La biología, como cualquier campo del saber, es el fruto de una época. Pero en particular, la biología, como la lingüística, es el fruto del saber complejo, especializado y envuelto en el lenguaje que caracteriza al siglo XX. Antes del siglo XX, la biología, tal y como hoy se la concibe, no existía. A partir de ahí, todo biólogo deberá tener presente que la actividad científica no consiste en ir aumentando el nivel de conocimientos de un hipotético recipiente del saber, sino en otras cosas más complejas. Como dijo en una conferencia Ángel Gabilondo, filósofo y rector de la Universidad Autónoma de Madrid, los científicos no somos como los enanitos del cuento de Blancanieves que se pasean por el bosque cantando:¡aibó!, ¡aibó!, ¡tralari!, ¡tralara!, a la par que recogen ramitas que van juntando en haces de leña. La filosofía nos enseña que los secretos de la Naturaleza no son ramitas de leña ni el conocimiento se mide en haces. Por el contrario, el científico es parte de la Naturaleza y de la historia y su actividad está bien imbricada en ellas y les afecta. La ciencia construye el mundo y la biología reciente es buen ejemplo de ello. Por eso, un biólogo debe saber, ante todo, cómo han tenido lugar las revoluciones científicas y, por eso, hemos incluido el comentario del libro de Thomas Kuhn en un lugar de preferencia, junto con otros libros que no son de biología, pero que presentan datos y conocimientos fundamentales para el biólogo que no quiera actuar desde la ignorancia o para toda aquella persona que desee conocer la realidad de una disciplina científica en su contexto histórico.
Ir a: